Más allá del individuo. La influencia de lo “macro” sobre lo “micro”.

Más allá del individuo. La influencia de lo “macro” sobre lo “micro”.

El papel olvidado de los profesionales de la educación canina.

Cuando los profesionales de la educación canina tratamos de intervenir en problemas de comportamiento, tendemos por regla general a hacer una buena anamnesis, es decir, una buena recogida de datos sobre los factores que han influido para que ese problema aparezca.

Generalmente esta anamnesis va enfocada sobre el individuo y su responsabilidad sobre la problemática, tratando de identificar qué responsabilidad tiene el mismo u otros individuos sobre el origen del problema, con el objetivo de detectar las posibles causas para plantear una intervención adecuada.

En el caso de la intervención en problemas de comportamiento en perros, la anamnesis va dirigida a recopilar datos sobre los factores propiciados por el propietario y el grupo familiar del perro. que hayan podido tener una influencia directa sobre los problemas que se quieren tratar.

Este es un enfoque típico a nivel “micro”, es decir centrado en los individuos, las subjetividades y las acciones sociales, que hacen a los individuos “culpables” de sus problemáticas, centrando la intervención única y llanamente sobre los mismos.

Según los datos de Fediaf, la federación que agrupa a la industria de comida para animales domésticos en Europa, más de una cuarta parte de los hogares españoles tiene un perro como un miembro más de dicho hogar. Esto significa que para más de un cuarto de la población de este país su día a día se ve en mayor o menor medida influido por las necesidades de un ser de otra especie, en este caso perros, y por lo tanto es una realidad social muy significativa.

Como sociólogo de estudios y de corazón que soy, (aunque finalmente haya derivado profesionalmente en otra pasión) no puedo dejar de reflexionar sobre los problemas de los enfoques “micro” a la hora de afrontar e intervenir sobre las problemáticas de carácter social.

En primer lugar centrar la intervención sobre los individuos, puede llegar a legitimar la “culpabilidad” de los sujetos sobre sus problemas, dejando de lado la valoración de variables importantes a nivel “macro”. Es decir de las estructuras sociales, políticas y económicas que afectan sobre la realidad de los individuos.

La influencia de estas estructuras sobre los individuos y sus acciones del día a día son determinantes para definir la realidad que vive cada individuo, y por lo tanto su grupo familiar.

Por otro lado, otro de los grandes problemas que tienen los enfoques a nivel micro, es que precisamente al dejar de lado factores tan determinantes como los factores “macros” la intervención puede llegar a ser ineficaz, generando grandes problemas sobre la “credibilidad“ y la “fiabilidad” de los profesionales del sector de la educación canina.

Es cierto que cada día está más presente el concepto de “intervención integral” que deja de lado el trabajo centrado únicamente sobre las consecuencias de los comportamientos, y se centra en un trabajo basado en los factores de carácter físico, emocional , comunicativo y conductual, que afectan sobre el comportamiento. Pero esto dista mucho de un trabajo que vaya también dirigido a intervenir también sobre el conjunto de relaciones sociales, basado en la deslegitimización de ciertas normas, en el contagio de la capacidad crítica y en la acción social.

Si como profesionales que queremos tener en cuenta que factores han influido sobre el comportamiento de los individuos, realmente queremos hacer una buena toma de datos para la evaluación y/o el estudio de los factores que influyen sobre una problemática, nunca podemos dejar de lado los factores de carácter social, político o económicos que afectan a un grupo familiar o a un individuo, y por lo tanto la influencia que esos factores van a tener sobre los perros de estos individuos como miembros de grupo familiar.

Factores como la clase social, situación laboral, existencia o inexistencia de políticas públicas de conciliación, ordenanzas municipales, leyes sobre el régimen jurídico de la tenencia de animales potencialmente peligrosos , falta de inversión de gasto público en la educación temprana en pro de la inversión en herramientas basadas en el uso de castigos de carácter social (multas), influencia de los medios de comunicación en la percepción de la imagen social de cierto tipo de perros, legitimación por parte de profesionales y medios de comunicación del castigo como herramienta educativa, permisividad legislativa con la venta de herramientas de tortura con fines “educativos”, y con el maltrato y abandono animal, etc… forman un abanico de variables que deben ser tomadas en consideración, ya que ejercen una influencia directa sobre los individuos, y por lo tanto sobre sus perros.

Sin duda la función educativa va dirigida claramente desde un enfoque “micro”, pero existen factores transversales que ejercen una fuerte influencia de lo “micro” sobre lo “macro”.

Fomentar el compromiso, la capacidad crítica y analítica, la organización, el trabajo colectivo, la educación basada en el respeto de los individuos, la desobediencia civil como herramienta deslegitimadora de ciertas injusticias sociales, etc… supone generar sinergias desde el individuo hacia lo social.

Solo el día en que los enfoques “micro” y “macro” dejen de ser dos partes separadas para suponer un todo, tendremos todas las variables necesarias para poder vivir en una sociedad más justa, con individuos más “sanos” en calidad de vida y en comportamiento.

Solo si esto se incorpora como funciones fundamentales de los profesionales de la educación, se podrá conseguir una evolución real de los métodos educativos como herramientas al servicio de la sociedad y por supuesto de cada uno de los individuos que viven en ella.

Gonzalo Trigo

www.eleducadog.com

 

 

 

 

 

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